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El mar, la mar…

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Hace tres semanas me rompí. Un estúpido papel me partió en dos. Mi madre aparentaba estar tranquila y serena. “Hija, es sólo un papel, la salud y la enfermedad están en otro lugar, y lo que ponga ahí no importa”

Aún con todo, mi corazón parecía patalear contra mi esternón, me faltaba el aire y se disparó un llanto incontrolable en mi. Mi ovario izquierdo empezó a gritarme desesperado.

Mi médico me mandó homeopatía y playa. Mi madre me dió el empujón y mis amigos me metieron en el coche rumbo a Cabo.

Ha sido milagroso… o sencillamente explicable.

¿Sabías que el agua del mar tiene una composición similar a la que tiene el plasma sanguíneo? Tiene gran cantidad de oligoelementos, yodo, potasio, zinc, etc que nosotros absorbemos mediante ósmosis al bañarnos en ella.

Mi amiga Marisa, que vive a algunos metros de este tesoro siempre me habla de sus múltiples propiedades, de la capacidad para relajar, eliminar toxinas, mejorar la circulación y la relajación, revitalizar, aliviar dolores y penas (por lo visto gracias a su alto contenido en magnesio)

Me cuenta, además, con su acento andaluz, que “el aire que respiramos en la playita está cargado de iones negativos, gracias a las olas, y que por esto es antidepresivo y relajante, y también rebautizante”

Gracias al mar, el viento, la arena, la buena comida y el amor de mis amigos he regresado de nuevo cargada de esperanza y energía para seguir el camino.

El mar, la mar… tiene más, mucho más para regalarnos, ya sea en baños o bebida. Es absolutamente curativa. Y mejor que yo, o incluso mi amiga Marisa, lo explican en este documental titulado LA FUENTE DE LA VIDA que te recomiendo encarecidamente:

Y te recomiendo esta entrada de Josep Pamiés: Recomendaciones para personas con cáncer: El agua de mar revoluciona Nicaragua y desenmascara los intereses farmacéuticos.

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Restaurantes BIO

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“Hija, es que esto de salir a comer o tomar algo es un rollo. No entiendo como no hay más sitios ecológicos” Mi madre tiene toda la razón. Querer salir y comer sano no es fácil por la oferta limitada de cafeterías y restaurantes bio. En Madrid solo conozco séis, y esto no me cuadra porque según la Asociación CAAE, el 30% del consumo global de alimentos ecológicos en España se hace en restauración. ¿Dónde? Porque que yo sepa, no hay un 30% de restaurantes bio.

Puntualizo que vetegariano y ecológico NO es lo mismo. Hay muchos restaurantes veganos que no son ecológicos, y puede haber restaurantes no vegetarianos que oferten alimentos bio. Podemos identificar algunos de ellos por el  Sello de Restauración Ecológica CAAE. Este certificado se concede cuando  los platos de estos restaurantes contienen, como mínimo, un 95% de estos ingredientes. Otros restaurantes pueden no adherirse a esa certificación pero denominarse ecológicos, y serlo.

Dentro de los llamados restaurantes ecológicos, existen además los “Restaurantes kilómetro cero”. Estos restaurantes tienen un enfoque algo distinto, basado en el movimiento “Slow Food“ y tienen en cuenta el transporte de los alimentos, evitando así el impacto ambiental de nuestra alimentación, que al final es casi tan importante como su forma de cultivo. En estos restaurantes se da prioridad a los productos locales y de temporada, siendo al menos un 40% de ellos producidos a una distancia menor de 100 Km.

Estos son los restaurantes que nosotras conocemos en la ciudad en la que yo vivo:

  • El Vergel Paseo de la Florida, 53 28008 Madrid. Teléfono: 915 47 19 52.

Cocina ovo-lacto-vegetariana y también completamente vegana. Toda ella ecológica y con cuidado en los nutrientes. Hay días que me gusta más que otros, pero en general me resulta placentero y es uno de mis favoritos. Tienen una tienda bastante grande en la planta de arriba donde venden comida, libros y un largo etc. También imparten cursos. Menús a 8, 10 y 12 euros (y siempre tienen uno macrobiótico). Te sugiero consultar su web para descuentos y más información, en la que además, entre otras cosas, publican recetas mensualmente.

  • Ecocentro Calle Esquilache 2 al 12. 28003 Madrid. Teléfono: 915 53 55 02. Metros: Río Rosas, Canal y Cuatro Caminos.

Otro multiespacio con tienda, restaurante y aulas para sus innumerables cursos. La carta es extensa y tienen varios menús. ¡Muy rico!

  • Al Natural. Calle de Zorrilla, 11 28014 Madrid, Teléfono: 913 69 47 09

Muchos de sus alimentos ecológicos proceden de sus propias huertas. Hay opciones de platos para no vegetarianos. Dispone de menú de lunes a viernes a medio día (12€) y de noche de lunes a jueves (13€).

  • Yatiri C/Relatores 20 izq. 28012 Madrid Teléfono: 911 15 16 64. Metro: Tirso de Molina.

Varios menús y tienen comida para llevar. Buena carta de vinos ecológicos.

  • Abonavida  Calle de Las Navas de Tolosa, 3, 28013 Madrid. Teléfono:915 22 98 60. Tienda – cafetería en la que también tienen platos combinados, todos ellos ecológicos y veganos.
  • La Mojigata C/Lope de Vega, 7 – 28014 Madrid. Teléfono: 911 15 65 46

Es un café en el que ofrecen menús en las comidas y cenas a la carta.

  • Ser, la cocina de la vida. Paseo de Valdelasfuentes, 9, local 1 /28100 Alcobendas. Madrid.  Teléfono: 91 293 16 16 / 630 59 20 44

No lo conozco, me pilla un poco lejos. ¡Las opiniones son bienvenidas!

Si conoces alguno más que no esté en esta lista, te agradezco mucho que lo compartas. De igual modo sería genial recomendaciones de otros restaurantes ecológicos en otras provincias.  ¡Buen provecho!

Consumir alimentos ecológicos.

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“Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a nuestros hijos: la Tierra es nuestra Madre. Lo que afecte a la Tierra, afectará también a los hijos de la Tierra. Si el hombre escupe al suelo, se está escupiendo a sí mismo. Nosotros sabemos esto: la Tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la Tierra. Todas las cosas están conectadas como la sangre que une a una familia. El hombre no creó el tejido de la vida, sino que simplemente es una fibra de él. Lo que hagáis a ese tejido, os lo hacéis a vosotros mismos.”
(Noah Sealth, 1854)

Esta entrada va por ti, Bárbara. Espero que te sea útil.

Yo creo firmemente que todas las cosas están conectadas, y por ende, que es difícil permanecer sano si seguimos creando un planeta enfermo. Entre otras cosas, muchos pesticidas y herbicidas son, literalmente, mortales. Hace años que tanto mi madre como yo empezamos a introducir alimentos ecológicos en nuestra dieta. Desde el diagnóstico ambas lo llevamos mucho más a rajatabla.

Seguir una pauta ecológica es un enorme cambio, que por supuesto va mucho más allá de las frutas, hortalizas y demás alimentos de consumo. Por poner un ejemplo yo utilizaba mucho la lejía – Capón imaginario a mi “yo del pasado” – . Ahora he puesto en práctica las virtudes desinfectantes del limón, el bicarbonato y el vinagre, y también he cambiado los productos que utilizo en mi aseo personal.

Es un tema muy extenso, así que hoy me voy a centrar en los alimentos, por tí Bárbara, por Miguel, y por todos mis amigos que están tratando de llevar a cabo otro tipo de dieta.

El primer paso para un cuidado de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro entorno pasa por desechar de nuestra compra habitual ciertos productos, en beneficio de la utilización de otros, preferiblemente orgánicos.(Ecológicos, biológicos, bio, u orgánicos son palabras sinónimas para definir aquellos productos naturales obtenidos sin la utilización de productos químicos)

Algunas veces, escucho decir: “Es que lo ecológico es mucho más caro”. Aún así encontré  este artículo que reza “El consumo de productos ecológicos aumenta un 7% en España, a pesar de la crisis”. Lo primero que quiero hacer es romper el mito: Depende de lo que quieras comer; una fruta o verdura – por ejemplo – puede tener un precio similar en una tienda ecológica que en otra que no lo es. Y aún comprándola a un precio más caro, mi cesta de la compra viene a costarme más o menos lo mismo. ¿Cómo? Pues porque hay cosas que ya no compro – algunas no sin cierto esfuerzo – y que engrosaban la factura anterior: chocolates, bollería, galletas, carne, lácteos… Ahora si quiero un bizcocho me lo hago en casa. ¡También he aprendido a hacer pan! Los fines de semana se han convertido, para mi, en un gozo culinario y sano exento de pesticidas y herbicidas.

Los pesticidas y herbicidas.

Los pesticidas y herbicidas incluyen una gran variedad de compuestos químicos usados para controlar y eliminar malas hierbas y parásitos en zonas agrícolas, campos y cultivos, así como en bosques, pastos, parques, campos deportivos y de golf, piscinas, lagos y jardines, y también para control de parásitos en productos tales como maderas enchapadas anti-termitas, y también en hogares, edificios de apartamentos, colegios y negocios. Algunas clases de pesticidas y de herbicidas son:

  • pesticidas órganoclorados: DDT, DDE, Chlordane, Heptachlor, Dieldrin, Methoxane
  • pesticidas órganofosforados: Diazinon, chlorpyrifos
  • herbicidas atrazinádeos: Atrazine, simazine, cyanazine
  • herbicidas clorofenoxilos: 2, 4-D, 2,4, 5-T, Agente Naranja

Las consecuencias de estas sustancias para nuestro organismo son demoledoras. En la web “Riesgos ambientales y cáncer de mama” se afirma que “muchos pesticidas y herbicidas son xenoestrógenos, un tipo de químicos que imitan las acciones de estrógenos naturales. Además, los pesticidas órganoclorados alteran la proporción de los diversos metabolitos del estrógeno o sus subproductos presentes en el cuerpo. El resultado es una producción elevada de la clase de estrógenos que activan el crecimiento de las células mamarias, el aumento de la síntesis no programada del ADN, y la expresión de ciertos genes. Además, hay una pequeña disminución de la concentración de la clase de metabolitos del estrógeno que se han demostrado inhiben el crecimiento de las células mamarias [Bradlow et al., 1995]. Juntos, estos cambios pueden aumentar la probabilidad del cáncer de mama” Esta web aporta evidencias y sugerencias que puedes leer aquí.

David Servan – Schereiber describe en su libro Anti-cáncer que “La Atrazina es un pesticida cuyos beneficios económicos son tan suculentos que durante mucho tiempo fue considerado un riesgo ‘aceptable’ para el medio ambiente y para el hombre. Pero la Atrazina es también un xenoestrógeno tan potente que es capaz de cambiar el sexo de los peces de los ríos que acaba contaminando. No fue hasta 2003 cuando se prohibió finalmente el uso de la Atrazina en Francia y en 2006 en la Unión Europea. LLevaba más de 40 años, desde 1962, utilizándose en Europa a gran escala. Un número considerable de tumores cerebrales son sensibles a los xenoestrógenos “

Si buscas en internet puedes encontrar muchísima información al respecto. Yo me centro en hablar de cáncer, pero muchos problemas de piel, de estómago, o ginecológicos pueden deberse a una intoxicación de estos químicos nocivos.

¿Si esos productos son tan terribles y nocivos por qué se utilizan? Pues porque tu vida o la mía vale menos para ciertas empresas que todos los beneficios que se embolsan gracias a su utilización. En relación con esto te recomiendo el capítulo del programa de mi admirado Jordi Évole, titulado ¿Qué comemos? Y si te quedas con ganas de más, de paso puedes ver el de Sobremedicados.

Afortunadamente, los productos orgánicos no incorporan estas sustancias o residuos que puedan ser perjudiciales para la salud humana y que además merman su capacidad nutritiva.

Las etiquetas de garantía ecológica.

En la actualidad un montón de cooperativas se han apuntado al carro de “cajas de fruta y verdura fresca a domicilio”. Bárbara me hizo llegar un link para que le diera mi opinión. Una caja de 8 kg de fruta y verdura por unos 30 euros. ¡¡Y no eran ecológicas!! La bonita presentación de vegetales y hortalizas y que nos hablen de la omisión de intermediarios no implica que el producto que venden sea más sano.

Y aunque bien es cierto, que hay muchos pequeños agricultores que trabajan su huerto de manera bio, el único modo que tenemos de cerciorarnos de esa garantía es cultivarlo nosotros mismos… o bien conformarnos con la confianza del etiquetado.

Hay etiquetas que señalan que el producto es ecológico en los diferentes sectores. Me voy a centrar en el etiquetado alimentario.

En el ámbito agrario es necesario que se cumpla lo siguiente:

  • Rotación de cultivos como prerrequisito para el uso eficiente de los recursos in situ.
  • Límites muy estrictos en el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos, antibióticos para ganado, aditivos y coadyuvantes en alimentos, y otros insumos, así como de condimentos artificiales y colorantes
  • Prohibición del uso de organismos modificados genéticamente.
  • Aprovechamiento de los recursos in situ, tales como el estiércol para la fertilización o alimentos para el ganado producidos en la propia granja.
  • Selección de especies vegetales y animales resistentes a enfermedades y adaptadas a las condiciones locales.
  • Cría de ganado en zonas al aire libre y espacios abiertos y alimentación ecológica.

Etiqueta ecológica UE.La producción y venta de productos ecológicos en la Unión Europea con logotipo y etiquetas requiere un estricto proceso que ha de cumplirse en su totalidad: Los agricultores convencionales tienen que pasar en primer lugar por un periodo de conversión de dos años como mínimo para comenzar a producir alimentos que puedan comercializarse como ecológicos. Si los agricultores desean simultanear ambos métodos de producción, convencional y ecológica, tienen que separar claramente ambas actividades. Los operadores que superen con éxito las inspecciones obtendrán la certificación ecológica y podrán etiquetar de este modo sus productos.

Concretamente en nuestro país, en cada Comunidad Autónoma existe un comité regulador que otorga y controla los productos certificados. El distintivo es similar en todas las autonomías para facilitar su identificación por el consumidor. Entre las principales garantías que certifica se encuentra la no utilización de fertilizantes o plaguicidas de síntesis, y en el caso de la ganadería se restringe el uso de medicamentos.

comunidades

¿Todo ecológico?

La asociación ecologista The Environmental Working Group elabora periódicamente dos listas con las frutas y verduras que contienen la mayor y menor cantidad de pesticidas en EE.UU. Las doce que más productos tóxicos contienen son: el melocotón, la manzana, el pimiento, el apio, la nectarina, la fresa, las cerezas, la lechuga, la uva, la pera, la espinaca y las patatas.

El grupo de los 15 más ‘limpios’ está formado por: Cebolla, maíz, piña, aguacate, espárrago, berza, mango, berenjena, melón, kiwi, sandía, batata, pomelo, setas y guisantes

Desafortunadamente no he encontrado estudios similares realizados en España.

Si son frescos, locales y de temporada, mejor.

Ya comenté en otra entrada que escudriñando etiquetados mi madre y yo encontramos azúcar en muchos productos envasados y ecológicos como guisantes, alcachofas, espárragos; esto ha sido definitivo para preferir los alimentos frescos, que además conservan mejor sus propiedades nutritivas. De igual manera un alimento preserva dichas propiedades mucho mejor si su procedencia es cercana y además es de temporada. Comer fresas todo el año no tiene sentido. Si es un producto de temporada y local es más probable que se haya respetado su proceso de maduración y crecimiento óptimo conforme a las leyes y ritmo de la naturaleza.

Para que una fruta o verdura soporte las condiciones de transporte, tienen que ser sometidas muchas veces a diversos tipos de tratamiento. ¿Sabes qué hacen a veces? los radian, o los bañan en soluciones específicas. ¿No te preguntas por qué brillan tanto algunos limones? Los enceran… Y aunque la agricultura orgánica se cuida de estos aspectos, cuando voy a mi tienda ecológica habitual puedo escoger entre productos españoles o traidos de otras partes de Europa. Yo trato de comprar siempre los primeros.

Espero que toda esta información te haya sido útil. Mi madre está mirando cursos relacionados con este tema para apuntarse y aprender más. Asi que quien sabe, quizá contagiada por su saber retome este tema en otro momento.

Gracias por leer este blog. ¡Buen fin de semana!

ACTUALIZACIÓN: Añado dos interesantes enlaces que ha aportado Javier Herráez en los comentarios:

Fuentes: