Archivos Mensuales: abril 2013

El mecanismo del miedo

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Cuando confirmaron “cáncer” mi madre y yo sentimos “miedo”. Ya lo conté en otro post…

 ¿Qué es el miedo?

El miedo es la reacción emocional a la amenaza, es la fuerza que motiva las conductas de defensa, es decir, esas conductas cuya función principal es proteger al organismo de un posible daño. Si un lobo nos enseña sus fauces, sentimos miedo. El miedo nos protege del peligro. ¿Cómo?

Reduciéndose nuestro volumen sanguíneo y temperatura periférica de nuestro cuerpo, por eso nos ponemos pálidos y decimos que nos hemos quedado “helados”

Se dilatan nuestras pupilas con el fin de focalizar nuestra atención en ese peligro potencial. También se incrementa nuestra frecuencia cardíaca, nuestra presión arterial, frecuencia de respiración, tensión muscular y conductancia de la piel con un claro propósito: correr más rápido de lo que correríamos sin esta emoción, es decir, con el fin de protegernos y evitar el ataque del lobo que tenemos delante, y aún más, con el de tener más fortaleza física en caso de enfrentarnos a él.

El miedo hace que movilicemos una gran cantidad de energía, de modo que nuestro organismo pueda ejecutar las conductas necesarias para protegernos.

El miedo activa también nuestra prudencia, hace que evitemos calles posiblemente peligrosas, que activemos nuestra atención antes de cruzar una carretera o que resolvamos situaciones conflictivas que se presentan de manera inminente.

Claro que, si la reacción resulta excesiva, la eficacia disminuye, ya que la relación entre activación y rendimiento, al igual que sucede con el estrés, mantiene forma de “U” invertida (Yerkes y Dodson, 1990) lo que hace que al sobrepasarse el nivel óptimo de activación se produzca un “bloqueo”. Es cuando decimos, “me quedé paralizado de miedo” Este miedo profundo viene acompañado por una actividad fisiológica inusual que implica hiperventilación, temblores, mareos y taquicardias, pensamientos catastróficos y una pérdida de control de la situación, es lo que conocemos comúnmente como un ataque de pánico.

Anatomía del miedo

Estamos diseñados para sentir miedo. Los llamados “miedos primarios básicos” nos han ayudado a llegar hasta aquí. La amígdala cerebral desempeña un papel clave en esta experiencia. En base a investigaciones en referencia a ésta, LeDoux y sus colaboradores elaboraron un mapa del sistema nervioso y el miedo condicionado (Armony et al. 1995; LeDoux, 1995)

amígdala cerebral

Si se sabe que la amígdala tiene una implicación importante en el miedo ¿Qué ocurre si esta se encuentra dañada o es inexistente? ¿Si “nos la cargamos” dejamos de sentir miedo? Pues parece que si…

Tras previos estudios experimentales en los que se descubrió que la lesión bilateral limitada a la amígdala tenía como consecuencia una insensibilidad general a los estímulos generadores de miedo (Aggleton, 1993) se llevó a la prescripcón de la amigdalectomía (destrucción quirúrgica de la amígdala) para el tratamiento psicoquirúrgico de la violencia humana, – aquí cada uno que se eche las manos a la cabeza como quiera –  no reduciéndose dicha violencia en todos los casos y si provocando un embotamiento general de la emoción.

Opiniones personales aparte, se demostró que la amigdalectomía provocaba diferentes efectos relacionados con la emoción, como la capacidad de reconocer las expresiones faciales humanas de miedo o en el condicionamiento del miedo. Al pequeño Albert, o a su madre, porque cuando él conoció a Watson solo tenía unos meses, seguro que le hubiera gustado saberlo.

Humor negro, sobre experimentos atroces a un lado; un aporte interesante fue el de Justin Feinstein, Antonio Damasio y colaboradores: describieron un caso en la revista Current Biology  sobre una mujer de 44 años que nació con la rara enfermedad de Urbach-Wiethe, la cual provocó la destrucción de su amígdala. S. M. experimenta la soledad o la tristeza, pero, a diferencia de los demás, no siente miedo.

Los investigadores habían comprobado que S.M experimentó los típicos miedos infantiles como el temor a la oscuridad y otros posteriores, todos previos a la edad de 20 años, edad en la que se aceleró la calcificación de su amígdala, y que una vez destruida la convirtió en una mujer sin miedo.

Una noche S.M, que tenía entonces 30 años, regresaba a su casa, situada en un barrio considerado “peligroso.” Un drogadicto que estaba sentado en un banco la gritó; yo hubiera acelerado el paso seguro, ella sin embargo, se acercó a él. El individuo le agarró  del brazo y la obligó a sentarse, colocó un cuchillo sobre su garganta y dijo: “¡Voy a rajarte, zorra!” S.M no sintió miedo. Finalmente, el hombre la dejó marchar y  en los días sucesivos ella no trazó otro camino de ruta, siguió pasando por el mismo lugar sin sentir un atisbo de temor.

Pensando el miedo.

Hasta aquí podría citar el poema de Carlos Bousoño que me encanta y dice así:

Toda emoción

sigue ordenadamente una pauta,

obedece a un dictado

interpreta concienzudamente la vida.

Siempre nos dice algo

sabroso y repentino

sobre la realidad que examina.

Tiene rigor de axioma,

pero no solo es eso,

deduce sin titubear,

no vacila como la claudicante razón,

menesterosa, torpe, indecisa.

 Yo siento que las emociones no se equivocan, y si lo hace la razón. Y el miedo inicial deja a veces paso a la ansiedad, o a la elaboración.

Si me preguntas “¿Qué me asustó tanto a mi?” Te responderé “Que mi madre muriera”

“Mamá, ¿Qué te da miedo?”

“El sufrimiento.”

Hace poco me dijo: “Tenía tanto miedo a sufrir, que no me importaba morirme”

“¿Cuál es tu experiencia con el cáncer para temer el sufrimiento?”  – Y añadí para mi – ”¿Y la mía para temer la muerte?”

Ambas respuestas se hallan ancladas en el pasado y en el futuro. Miedo a que el pasado ajeno (de personas a las que amamos) se repita en el futuro. El lobo enseñando sus fauces no está en el presente, en el aquí y el ahora, es por tanto un miedo baldío e infructuoso, porque es un miedo a algo que no está. Es un miedo enganchado a nuestro imaginario, a un futurible, a un condicional.

Los espíritus y fantasmas no son un peligro objetivo, sin embargo pueden causar pánico. ¿Te has preguntado alguna vez por qué el miedo es el protagonista de muchos programas y películas? El miedo en la razón sigue una estructura narrativa que los guionistas del cine de terror saben tan bien como nuestra mente y sus trampas. El cáncer es nuestro hombre del saco. Y nos fue fácil formularnos una historia con la vivencia de otros, ya no solo la de nuestros familiares, si no también la historia de otros que narran algunas estadísticas, también de personas que hablan de su pérdida en algunos foros.

Asociamos la palabra cáncer a dolor y sufrimiento  de manera automática porque el miedo es un facilitador de recuerdos dolorosos y porque es la historia que nos han contado. Sin embargo, no tiene por qué ser nuestra historia real.

Me ayuda mucho en este aspecto escuchar mi línea de pensamiento, cuando me cazo “catastrofista”, cambio la fantasía y construyo una historia donde mi madre sopla velas de cumpleaños, pinta en canas, se convierte en suegra y en abuela y un sin fin de bellezas más, también me acompaño de esas personas magníficas que me cogen de la mano y me dicen “Va bien, se está curando” Y lo que más, lo que más me sirve de todo cuando me cazo en ese miedo a un peligro que no está delante es mirar el presente, y en él tomar presencia.

Nadie que yo conozca tiene la capacidad de ver de manera clara el futuro. Y sin embargo, todas las personas que conozco, entre las que mi incluyo, y también las que no conozco, compartimos una capacidad común: Somos creadores de futuro. Y lo hacemos desde el presente.

Mi madre dice a menudo una frase que le transmitió una amiga: “Cada día tiene su afán”

Afrontemos pues el presente, con afán.

Gracias por leerme.

Fuentes:

  • Psicología General – Motivación y Emoción. Enrique G. Fernández – Abascal. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces. 2000.
  • Biopsicología. – John P. J. Pinel University of British Columbia. Ed. Pretice Hall, 2001
  • Imagen de Asociación Educar.

Conferencia de Natalia Eres y Pilar Sala sobre Cáncer y nutrición sistémica

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Ya mencioné hace unos días a la oncóloga clínica Natalia Eres, que abandonó su puesto en un Hospital en Barcelona para dirigir la Unidad de Oncología Integrativa en nuestro país. En este vídeo, podéis ver su abordaje de nutrición terapéutica en el tratamiento del cáncer y como empezó a implementarlo en colaboración con la nutricionista Pilar Sala.

Según ella podemos comer para suicidarnos, comer para sobrevivir o comer para generarnos salud. Y no solo nos nutrimos de alimentos, también del aire, y por supuesto de las emociones y acciones.

A su vez, Pilar Sala habla de la importancia del aporte de elementos vivos a nuestra alimentación (frutas y vegetales) de la disminución o eliminación de proteína animal, de la relevancia del PH, de depurar nuestro intestino, hígado, pulmones, así como otras pautas que podemos llevar a cabo.

¿El tamaño importa? ¿Y un papel?

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La médico internista ya había emitido el posible diagnóstico, a la espera de los resultados de la biopsia. Nos lo contó calmada y serena en la habitación del hospital. Como el dolor de mi madre remitió -de manera espontánea- le dieron el alta quedando a la espera de esos resultados  y de la consulta con el oncólogo. Ese día estábamos contentas por la vuelta a casa, el sol de invierno entraba por la ventana y desde ella veíamos a los gatos jugar frente al hospital. Con el alta nos dieron el informe. Mis ojos iban a saltos de palabra en palabra, sin comprender mucho de lo que ponía. Se detuvieron en “Gran masa pulmonar de 10x8x7 cm” “¿Y estoooo?” – dijo mi madre “¡es enorme!” Nos vinimos abajo. En el trayecto del hospital al casa me costaba respirar y me temblaba todo el cuerpo. Mi madre lloraba. Yo también.

Al llegar a casa le dije “Mamá, es un papel, sólo es un papel y unos números que ni entendemos. La realidad es que desde que nos hemos despertado esta mañana hasta ahora, no ha cambiado nada. Solo es un p-a-p-e-l”

Creo que le damos mucha importancia a lo que pone en algunos papeles. Hemos aprendido a eso desde pequeños. Desde el cole, nos evalúan con un papel: el boletín de notas. “Hijo, has sacado un siete y tú puedes sacar un 10” Como si eso verdaderamente jugara un rol importante en los conocimientos que ese niño ha adquirido. Yo tengo un papel donde pone que puedo ejercer en mi profesión, aunque no es precisamente ese papel lo que me capacita para ello. Y precisamente un papel nos cambió el ánimo aquella tarde.

Encontré un blog sobre una experiencia personal de cáncer -lo he buscado para enlazarlo, sin resultado.- El caso es que aquella mujer, autora del blog, relataba con un admirable sentido del humor el momento en que leyó su informe: ponía que tenía un tumor de 45 cm, si, 45 cm, relataba su angustia en el coche y cómo pensaba que su tumor medía lo que midió uno de sus hijos al nacer. Evidentemente se equivocaron, medía 4,5 cm. No pusieron una coma.

A los tres meses, el mes pasado, realizaron un nuevo tac a mi madre. Mi madre se encuentra MUY bien, físicamente, de ánimo, de vida, de todo. Aún así recuerdo mi corazón palpitante en el autobús de camino a recoger el nuevo informe, el nuevo papel. “¿Será posible que aunque a nivel racional considere que ese papel no marca nuestra vida, me condicione tanto ir a recogerlo?” -Pensé. Pues si, esta vez al leerlo, deprisa también, fue una fiesta de abrazos, saltos y lágrimas de alegría con mi madre, porque nuestros ojos se detuvieron en algo que sí éramos capaces de entender “importante mejoría”

¡Qué fuerza seguía teniendo el papel!

Al leerlo más detalladamente y compararlo con el anterior ví que si en el informe de noviembre ponía que el tumor estaba en el pulmón izquierdo, el de marzo recalcaba una notable disminución de la masa en el pulmón  derecho. El de noviembre decía que la adenopatía más grande del hígado medía 3,2 cm, y el de marzo afirmama una disminución de la adenopatía que medía 9 cm y ahora 3,5. También había algunas otras contrariedades más que se escapaban a mi entendimiento -todo palabras- y se lo hice notar al oncólogo, que tiene santa paciencia conmigo. Miró él mismo el TAC, sentado en su silla y me invitó a verlo a su lado, señalándome cada área. “En el informe hay errores, aunque la mejoría es indudable”

Yo se que la mejoría es indudable, el método diagnóstico que yo tengo son mis ojos, mis oidos, mis manos, que me sirven para percibir a mi madre feliz, luminosa, vital (a veces incluso más que antes del diagnóstico). Aún así he seguido la petición del oncólogo de solicitar un informe corregido, y de paso, he hablado con la radióloga.

“Hubo un fallo en la transcripción izquierdo – derecho” Por alguna razón he recordado ese vídeo de Barrio Sésamo con Coco diciendo esas palabras hasta la saciedad, izquierda – derecha, derecha – izquierda, mientras se movía de un lado a otro.

Respecto a las mediciones, me ha dicho que cada radiólogo puede medir las imágenes de manera diferente y que por tanto, el anterior midió como 3,2 lo que ella  ha medido como 9.

– El tamaño, de todos modos, no importa.

– Ah, ¿no?

– No. El tamaño no importa.

Ya hemos escuchado eso muchas veces: El tamaño no importa, máxime cuando se puede medir diferente dependiedo de quien realice dicha medición… Y lo que ponga en un papel, tampoco importa. Ahora que lo se, sólo me falta aprehenderlo. Hoy hemos pasado más tiempo deleitándonos por teléfono sobre el descubrimiento de mi madre: Un lilo lleno de lilas en el que no se había fijado hasta hoy, que en hablar de mi rato con la radióloga. Es un paso.

Para concluir, quiero decir que hay algo que no deja de llamar mi atención respecto a los informes, y es que en todos los casos leo cosas como “sugerente de metástasis” o “compatible con carcinoma”. Vamos, que no existe afirmación rotunda por ningún lado que diga en esos papeles: “es cáncer”

Mi madre dice sonriente de vez en cuando: “Igual se han equivocado y no tengo cáncer, ¡¡Mira que si no tengo cáncer!!” Y yo le contesto, sonriente también: “¡¡Mira que si no existe el cáncer y es todo un invento!!”

A este hilo y respecto a lo que se escribe en los informes y a los métodos diagnósticos es muy aclaratorio este artículo y este otro, que además me ha llevado – ¡qué regalo! –  a esta preciosa historia.

¡Feliz semana!

El descubrimiento de Fernando Chacón y su incansable lucha.

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Corría el año 2002, mi madre recuerda como iba con mi tía, su hermana pequeña, en busca de aquel producto llamado BIO-BAC. “Era como si fuéramos a buscar droga”- me relata –“preguntábamos por los frascos en secreto,  y era tremendamente difícil encontrarlo. No lo conseguimos” 

Yo, que entonces contaba con poco más de 20 años, recuerdo los telediarios hablando de “La Operación Brujo” La prensa relataba como 200 -en otros medios 400- operativos de la Guardia Civil habían detenido a 23 personas, entre ellas 13 médicos, e incautado frascos y viales de aquel “medicamento clandestino” Y pocos días después recuerdo a personas echándose a la calle, encerrándose en una iglesia, aqui, al lado de mi casa en Malasaña (Madrid) y manifestándose por poder conseguir el producto. Las notas de prensa hablaban de consumidores que pretendían demandar al Ministerio de Sanidad (aqui) de personas que repartían frascos del producto y de pacientes o familares de pacientes que lo habían robado (aqui) También de facultativos detenidos, que sostenían la eficacia del producto y que habían sido víctimas de aquel “linchamiento” (aqui)

Se creó la Asociación de Consimidores de Bio-Bac. Durante años se recogieron firmas para que se legalizara el medicamento. Yo firmé. Mi madre firmó. Hasta Esperanza Aguirre firmó. El ex secretario de Estado de Sanidad y entonces  Jefe de Cardiología del Hospital Clínico de Madrid, pedía que le dejaran tomar BIO-BAC.

El Colegio de Médicos de Córdoba, el Colegio de Médicos de Madrid, y los partidos politicos Izquierda Unida, PSOE, Bloque Nacionalista Gallego y Los Verdes apoyaron la lucha de los consumidores de BIO-BAC (aqui)

Vamos, que se montó un revuelo de padre y muy señor mío al respecto. Ahora, más de una década depués y en mis horas dedicadas a tratar de comprender el cáncer y muchos aspectos que lo rodean, he tratado de reconstruir aquella historia con piezas que he he encontrado en internet. El orígen, de todo aquel revuelo, es Fernando Chacón, y su descubrimiento.

Fernando Chacón Mejías fue un microbiólogo, farmacéutico y veterinario que nació en Córdoba en 1917.

Fernando Chacón

Fernando Chacón

Estudió Medicina en la Universidad de Sevilla y más tarde, ejerció como catedrático durante varios años en las universidades de Granada y Córdoba. También desempeñó su trabajo científico en diversas Instituciones Públicas, entre otros cargos, fue Inspector Municipal en el Ayuntamiento de Sevilla y Jefe de la Sección de Microbiología de los Laboratorios SERAS. Regentó durante décadas la farmacia El Globo. Ejerció como profesor en la cátedra de Microbiología y su fama como microbiólogo le llevó a estudiar, por encargo, la existencia de hongos en distintos tipos de cáncer. Los resultados que obtuvo, marcaron definitivamente el rumbo de su vida.

Sus primeras publicaciones datan del año 1959.  En su libro “Pribios -o protobios- o enzimas vivientes” publicado posteriormente, describe el mecanismo por el que se forman los patógenos que favorecen el desarrollo de diversas patologías, como el cáncer.

Chacón daba detalles del mecanismo de acción del cáncer, describiendo lo que ocurre en una célula normal cuando por distintas causas, se ve invadida por un agente capaz de mutar el ADN de la célula, de tal manera que ésta comienza a reproducirse sin control. Colaboró  en este sentido con el Dr. Jiménez Díaz, al que hizo participe de los trabajos que realizó  en el campo de la Oncogénesis.

Tras muchos años de investigaciones, Fernando Chacón constató que en las células tumorales se encontraban aminoácidos dextrógiros (es decir, polarizan la luz hacia la derecha), algo inexplicable ya que son completamente desconocidos para el ser humano, en cuyo organismo todos son levógiros (polarizan la luz hacia la izquierda). Chacón concluiría que si los seres humanos no tenemos capacidad enzimática para sintetizar ese tipo de proteínas, procedían del exterior del organismo. Y decidió investigar en el campo de la microbiología para saber si existía algún germen productor de proteínas con aminoácidos dextrógiros cuyas moléculas fueran las responsables del cáncer para inactivarlas y elaborar con ellas una vacuna para el cáncer. Y esos seres existen exclusivamente entre las bacterias y algunos hongos.

Chacón, decidió relegar los cargos y ocupaciones oficiales que tenía, para poder dedicarse por completo al estudio, investigación y ensayo del tema que le apasionaba: el cáncer, recluyéndose a tal efecto en su laboratorio de Córdoba. En 1.974 patentó su, por entonces, excepcional descubrimiento: “una autovacuna contra las enfermedades producidas por las enzimas vivientes” o FR-91, una sustancia, que más tarde sería conocida como BIO-BAC y que mucho después suscitó aquella controvertidísima polémica.

El tratamiento con esta vacuna, consistía en extraer sangre de los enfermos, confrontar el suero con todas las enzimas procedentes de bacilos aerobios esporulados que ya había obtenido y guardaba, y elaborar la vacuna sólo con aquellas con las que el suero floculaba (reaccionaba) específicamente.

Llegó un momento en el que la cantidad de vacunas solicitadas fue tal que resultaba imposible seguir haciéndolas individualizadas. Así que decidió desarrollar una vacuna polivalente que incluyera las proteínas más habituales productoras de enfermedades que había ido recopilando con la experiencia. Asumiendo que si bien gracias a su amplio espectro la vacuna funcionaría en una gran mayoría de los casos no sería así en todos; es decir, no lo haría cuando la enfermedad estuviera provocada por una proteína que no estuviera en el Bio-Bac polivalente, dejando para tales casos la vacuna individualizada.

Además de en pacientes con cáncer, la vacuna se aplicaba en otro tipo de enfermedades, debido a que las proteínas de los bacilos aerobios esporulados, al entrar en la célula, bloquearían procesos metabólicos capaces de desencadenar enfermedades crónicas degenerativas, como en el caso de la artrosis, enfermedad en la que estas proteínas serían capaces de bloquear la capacidad metabólica del sinoviocito de producir líquido sinovial y sustancias necesarias para la producción del cartílago.

En 1975, por una resolución del INSALUD, se autorizó en España oficialmente la dispensación del producto con cargo a la Seguridad Social de las prescripciones de su (fórmula magistral) “autovacuna de enzimas inactivas” que fue ratificada por la Secretaría de Estado del Ministerio de Sanidad.

Así fue como el BIO-BAC se comenzó a recetar y a sufragar por la Seguridad Social en España.

En 1979, y con España ya en democracia constitucional, se ratifica la resolución de 1975 del INSALUD, es decir, el Ministerio de Sanidad decide seguir recetando y pagando dicha vacuna, hasta 1985. Parece que haya pasado mucho tiempo, con lo que me resulta de vital importancia incidir en que, ya entonces, en 1979, era necesario que existiera un registro del producto en el mercado, una autorización y un informe que demostrara la eficacia terapéutica y la utilidad pública para que este fuera recetado y pagado por la Seguridad Social.

Tal y como relataba Fermin Moriano en una ponencia hace unos años:  “El BIO-BAC está pagándose por la Seguridad Social ya en la España Constitucional, ratificada por un Gobierno Constitucional, por un Ministro de Sanidad elegido democráticamente hasta 1.985.

En 1.985 se decidió que el producto se dejara de pagar por la Seguridad Social para ajustarse a una nueva normativa la Agencia Española del Medicamento y se exigieron ciertos ensayos clínicos a Chacón, mientras el producto seguía en el mercado, y no de modo ilegal, se seguía recetando por médicos, aunque los pacientes tenían que costearse el producto.

Prosigue Moriano diciendo que la primera fase de dichos ensayos clínicos se conocen como “Preclínica” y aclara que “la Preclínica es averiguar si el producto tiene seguridad y eficacia en animales y experimentación e in vitro”

Chacón, en aquel entonces, presentó las más de 31.000 historias clínicas de pacientes de aquellos 10 años al Ministerio, según recalca Moriano, con remisión completa de la patología en un porcentaje elevadísimo; pero al no existir estudios con animales e invitro no eran válidos: no se ajustaban a la nueva normativa vigente del 85. Así que el fabricante se puso a trabajar en dicha petición, mientras el producto continuaba en el mercado.

En un primer momento, el Ministerio solicitó el estudio en ratas, y así lo realizó Chacón, demostrando que el producto era seguro, no generándose ninguna reacción, ni alteración orgánica ni sistémica y si una actividad citotóxica selectiva, es decir, que sólo mataba a la célula tumoral y no tocaba a la sana.

La quimioterapia es un citotóxico, pero no selectivo: afecta tanto a la célula tumoral como a la sana. Parece que Chacón demostró entonces la panacea en la farmacéutica: un producto capaz de eliminar la célula tumoral sin los sabidos efectos de la quimioterapia y que por lo tanto y a su vez tenían una actividad contraprotectora.

Cuando lo presentó le instaron a repetirlo, esa vez en cobayas, y así lo hizo. Presentó los resultados, que fueron igual de positivos que en las ratas. Y entonces, según sigue relatando Moriano, le dijeron “bueno, es que ahora sería conveniente que lo hiciera en perros beagle” Y en perros beagle se vuelve a demostrar lo mismo.”

Realizar estos estudios pre-clínicos con toda la burocracia administrativa que ello supone, conyeva años y años de trabajo y esfuerzo. Una vez superados estos ensayos, e insisto, con el producto recetándose aunque no sufragándose por la Seguridad Social, llegó el momento del ensayo clínico en fase I, o lo que es lo mismo, el primer ensayo que se hace con humanos una vez demostrada la seguridad del producto en animales de experimentación, o en su defecto, efectos secundarios asumibles al ara al efecto beneficioso del tratamiento (lo que se conoce como eficacia – riesgo) para averiguar si es igualmente seguro en humanos.

Estamos ya en 1992. Si ya se lo estaban poniendo difícil a Chacón, ahora empiezan a ponérselo peor, con un sin fin de trabas incombrensibles por parte del Ministerio.

Después de un ardúo periplo burocrático,  se consiguió la aprobación para realizar los ensayos clínicos en Fase I en dos hospitales públicos de Madrid: el Ramón y Cajal y en el Severo Ochoa. Lo aprobaron tanto el Comité científico, como el Comité ético del Ramón y Cajal y del Severo Ochoa, e inmediatamente después fue denegado por el Ministerio de Sanidad, alegando que todavía faltaban pruebas in vitro y en animales de experimentación. “Con lo cual le viene a decir al Comité científico y al Comité ético de todos los hospitales que no saben de lo que están hablando y que no saben lo que hacen” – dice Moriano.

El fabricante realizó los estudios que le requirió una vez más  el  Ministerio de Sanidad y un año después presentó dicha documentación para retomar los estudios en Fase I que se paralizaron previamente en los hospitales Ramón y Cajal y  Severo Ochoa. ¿Y qué pasó? Que se volvieron a denegar los ensayos clínicos.

Lo insólito es que no se aceptaran los estudios de un producto que se seguía recetando. ¿No? Puedes ver aqui algunas recetas

Los laboratorios Rovi e Interlab apoyaron entonces a Chacón; prueba de esto es este fax  emitido a la Dirección General e Farmacia. Podéis ver la contestación de Francisco Salmerón, por aquel entonces Jefe de la División de Productos Biológicos en el Ministerio de Sanidad (que es la actual Agencia Española del Medicamento)  aqui.

El fabricante optó por marcharse a realizar los estudios fuera de España. En Bélgica, presentó la misma documentación que se había prensetado en España y en ese país, le conceden los ensayos clínicos en voluntarios sanos – Fase I – a los tres meses. Esto fue en  1994. Se demostró entonces la seguridad del producto y se pasó por tanto a realizar, también en Bélgica, una Fase II.

Decidieron realizar esta fase de experimentación en osteoartritis. Según relata Moriano, esta decisión vino motivada por “no herir demasiado, o no meter miedo a una industria que le podría sentar muy mal que un producto con actividad anticancerosa saliera al mercado y se va al tema de la osteoartritis o artritis en cadera y en rodilla

En la Fase II se demostró la efectividad clínica para dicha patología, para pasar a la Fase III (en Georgía), que es la que ha de demostrar o refutar si la efectividad señalada en la fase anterior es estadísticamente considerable en la patología estudiada. Y al parecer, así resultó. Se demostró que el producto: tenía una buena tolerancia, incrementaba la movilidad funcional, disminuía el dolor y la inflamación, en un porcentaje de 80% de los casos tratados, datos estadísticamente significativos.

Entonces plantearon la opción de sacarlo al mercado como se deja salir a cualquier otro anti-inflamatorio o analgésico. Pero era inviable, porque el producto no era un anti-inflamatorio ni un analgésico, era una vacuna enzimática, que parecía afectar no a una sintomatología concreta (como lo haría un analgésico que quita el dolor) si no a la causa subyacente, que según Chacón era una proteína. Esto supondría aceptar que la enfermedad se produce por proteínas, y eso… ¿Sería un disparate? Yo no soy médico, ni microbióloga, ni farmacéutica, asi que no lo se. Lo que si se es que en 1997 el estadounidentes Stanley B. Prusiner fue galardonado con el Premio Nóbel en Medicina por “descubrir”  que el agente que provoca ciertas patologías, como el mal de las vacas locas, es una proteína, a la que él llamó prión -y Chacón pribios, qué casualidad-, y no un virus. Al principio se le consideró un hereje, y pasados los años se le entregó un Nóbel. Entre tanto, Chacón seguía a vueltas con sus estudios para demostrar la efectividad de su vacuna, que se vendía en España, y en cuyo prospecto, aprobado por el Ministerio de Sanidad se leía algo como esto:

  • – Principio Activo: Vacunas especiales para el tratamiento curativo o paliativo de enfermedades producidas por pribios o enzimas vivientes.
  • – Propiedades: Los pribios o enzimas vivientes son capaces de multiplicarse como una bacteria o virus cuando concurren las condiciones adecuadas. Son los agentes etiológicos de enfermedades crónicas, progresivas y no contagiosas.

La posología o pauta de acción, según cuenta Moriano, variaba dependiendo de la patología: si era un proceso neoplásico o no, como la osteoartritis, si se aplicada a hepatitis, al VIH o a la enfermedad de Khron. Yo entiendo que esta vacuna pudiera parecer una fuente milagrosa dificil de creer, al mismo tiempo que me pregunto ¿y si lo fuera? ¿Y si Chacón encontró realmente la explicación a múltiples patologías y su tratamiento? Lo lógico sería facilitarle esos estudios, ¿no?

Poco antes de que a Prusiner le dieran el Nóbel en 1997, decidieron probar la vacuna en en pacientes con VIH positivo. Esta Fase II se realizó en Baviera, Alemania y en Munich donde estudiaron el el efecto y tolerabilidad del producto en el tratamiento de dichos pacientes. Se concluyó que incrementaba los linfocitos CD4 y CD8 en pacientes de VIH positivo, que dicho efecto era de dosis dependiente, que la tolerancia general fue  buena y que el producto era seguro. La aceptación de este estudio, suponía una vez más aceptar la acción de base de las proteínas. Se prosigue en Alemania con el estudio en Fase III en pacientes con VIH y los resultados fueron los siguientes: el aumento de los  linfocitos CD4 y CD8 y la consecuente disminución de la carga viral ocurrieron en el 100% de los casos tratados.

En 2002 se desató la “Operación Brujo” que relataba en el inicio de esta entrada. El 4 de marzo, Ramón Palop Baixauli, Subdirector General de Seguridad de la Agencia Española del Medicamento – entidad perteneciente al Ministerio de Sanidad – denunció ante la Guardia Civil que un producto llamado BIO-BAC se estaba vendiendo ilegalmente en españa como “medicamento.” Desestimada su denuncia por parte de la Guardia Civil, Palop insiste en mayo exponiendo que existe “grave riesgo para la salud pública” porque los pacientes podrían abandonar “el tratamiento tradicional” recomendado por sus médicos y “podría” estar usándose en su fabricación dos productos -Orfidal y Humatrope- así como otras sustancias producidas en el extranjero”.

Bueno, pues sólo con las “sospechas” y “suposiciones” de Palop -no basadas en prueba alguna- la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil puso el caso en manos del Juzgado de Instrucción nº 2 de El Escorial y con esto, la llamada Operación Brujo que terminaría con la intervención y precinto de todas las unidades de Bio-Bac existentes y la intervención de unas 300 personas simultáneamente en media España para detener a las ya mecionadas 23 personas a las que se acusaría de pertenecer a una “red organizada” o “grupo armado” (para alucinar sin parar…) “que pretendía enriquecerse a costa del sufrimiento ajeno” Tal y como decía Antonio Muro: “la operación supuso la violación flagrante -aunque legal- de sus derechos constitucionales fundamentales”

Fermín Moriano, uno de esos 13 médicos detenidos relataba que existe una lista con el nombre de 3.800 médicos de la Seguridad Social que recetaron el BIO-BAC.  “¡¡¡Pues vamos a ir muchos al juicio!!!” – espetaba. – “Yo tengo recetas de médicos de la Seguridad Social, de los cuales algunos hoy son Presidentes de Colegios Médicos de alguna provincia de este país. Recetas firmadas por ellos de la vacuna de pribios o enzimas vivientes. Es decir, hay montones de médicos que lo han recetado. Lo que no entiende uno es como esto puede ocurrir”

Se siguieron realizando estudios sobre cáncer en carcinoma de colon, carcinoma de mama, carcinoma de pulmón y hepatitis B, todas esos estudios, los tiene en su poder el Ministerio de Sanidad, que sigue sin pronunciarse sobre ellos. “Y la versión oficial al día de hoy es que es un producto que es agua destilada y se hacían en los sótanos del garaje de Chacón” – Citaba Jose Antonio Campoy en 2003

Fernando Chacón falleció en septiembre de 2004. Dedicó toda su vida y su patrimonio (que no era poco) a investigar en beneficio de la humanidad. Cuentan que en dos ocasiones, dos farmacéuticas le ofrecieron una cantidad considerable de dinero para comprarle la patente. Chacón se negó, por temor a que encerraran el producto en un cajón o hicieran algo peor.

Su hijo, Rafael Chacón continúa su lucha.
Podéis ver una entrevista a Rafael Chacón y a Antonio Muro a continuación. Es una entrevista en Intereconomía. Yo he estado sin TV unos 4 años, en este tiempo…. ¿se han revolucionado ellos también?

En esta entrevista también podéis escuchar a Alberto Martí – Bosch, que fue otro de los detenidos en la operación por considerarle “Jefe de la Banda”. Martí – Bosch se encontraba en aquel momento tratando de ayudar a su hermano, que padecía cancer de páncreas.

En la actualidad, basado en el FR-91 está a la venta en el mercado español el producto RENOVEN con registro de complemento alimenticio. Tal y como relata Martí – Bosch, actualmente solo se vende el producto bebible, lo que supone un 50% de la fórmula. No está disponible la fórmula en viales, es decir, la vacuna inyectable original. Rafael Chacón, insisto, sigue en la lucha, y el Ministerio de Sanidad continúa con los archivos retenidos y sin dictarse sentencia.

Ha habido casos similiares, hablaré de ellos más adelante. Entre tanto y al hilo de los posibles intereses de la farmaindustria dejo la reflexión de otro blog, que sigo. No se si sabes que ahora quieren prohibir las fórmulas magistrales. Esas que el boticario lleva haciendo toda la vida en su farmacia… Esas que yo he utilizado tanto. Puedes leerlo aquí.

 

Fuentes:

Las emociones y el cáncer I

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Me licencié en Psicología en 2006. Años antes de empezar el primer curso, a mi tia, la hermana pequeña de mi madre, le diagnosticaron cáncer. Ha sido ahora cuando me he enterado de la gravedad del primer pronóstico. Durante aquellos años, ya me afané en entender los mecanismos de esta patología con la esperanza de encontrar una posible cura para ella. El acceso a información fue más difícil para mi entonces… Han pasado más de diez años.

En los manuales, en los libros, y también en mi vivencia, encontré una enorme correlación entre las emociones y el desarrollo del cáncer. Ahora, más de diez años después, esa relación, es para mi una evidencia.

¿Es el cáncer una enfermedad psicosomática?

A. Meyer (1866) elaboró y propagó la corriente psicobiológica de la psiquiatria, considerando al ser humano como una unidad indivisible. Esta concepción holística implica un sentido de “totalidad” y una inseparabilidad entre lo psíquico y lo somático. Así, el cuerpo y la mente, que están intimamente realacionadas, actúan la una sobre la otra y la enfermedad habría que considerarla siempre como fruto de esta interacción.

La concepción psicógena del término psicosomático, implica un concepto de naturaleza etiológica, según el cual los factores psicológicos juegan un papel esencial en la causación de la enfermedad. La relevancia de las emociones como causa de enfermedad, ya fue sugerida por Hipócrates y Galeno (revisión histórica de Lipowiski, 1984, 1986 y Wolman,1988)

S. Freud, F. Alexander, W.B. Cannon, H. Seyle e I.P. Pavlov, asumieron desde sus teorías, tan distales entre unos y otros, el concepto de psicosomático y los principios esenciales de la medicina psicosomática.

Las primeras referencias que vincularon los factores psicológicos con el cáncer aparecieron en el s. XIX, cuando Snow (1893, citado por Cooper, 1988) observó que en un total de 250 historias clínicas de pacientes con cáncer, que había analizado en el Hospital de Londres, en 156 casos, había precedentes de problemas afectivos, relacionados específicamente con pérdidas, en la aparición del trastorno.

Ya a comienzos del s. XX, en el libro de Evans “sobre un estudio psicológico del cáncer” (1926, citado por Cooper, 1988) se vuelve a señalar que una de las causas principales de esta enfermedad podría ser la pérdida de un motivo de amor o de una relación emocional importante (uno puede tener amor por una persona, un animal, su trabajo, una situación concreta y un largo etc). Desde entonces y hasta la fecha muchísimos autores (Cooper, 1988; Eysenck, 1987; Holland, 1990; LeShan, 1959; Levenson y Bemis, 1991; Levy y Heiden, 1990; Stoll, 1986; Cox y Mackay; 1982, Temoshok yHeller 1984; Hu y Silberfard, 1988; Martinez y Barreto, 1990, solo por mencionar algunos)  han llevado a cabo revisiones teóricas al respecto que han permitido corroborar la implicación de los factores emocionales y/o psicológicos en el cáncer.

Personalidad y cáncer

Encontré investigaciones que abordaban la propensión a desarrollar algunos tipos de cáncer en asociación con diferentes rasgos de personalidad (Contrada, Leventhal y O’Leary, 1990; Green y Shellenberg, 1991; Ibañez, Romero y Andreu, 1992)

Los trabajos de Bacon, Renneker y Cutler , 1952 y de Blumberg, West y Ellis (1954) proponen como características predictivas del cáncer de mama una dificultad emocional para descargar la agresividad, frustración o ira, entre otras características; mientras que en los trabajos de Schmale e Iker, 1964; Bahnson y Bahnson, 1966 y, sobre todo los del grupo de Leshan y col. (Leshan y Worthington, 1955; Leshan, 1959; Leshan 1966), además de volver a poner énfasis en la dificultad de expresión de las emociones negativas, apuntaron la ausencia de elaboración de pérdidas o separaciones de seres queridos y la presencia de sentimientos de desamparo, desesperanza, indefensión  y de depresión (apoyado por Carver et al., 1994)

Grossarth-Matticek, Bastians y Kanazir informaron de un estudio prospectivo realizado en Yugoslavia en 1985, en el que se tomaron medidas de variables psicosociales a 965 hombres y 388 mujeres, que fueron seleccionados por su mayor riesgo de contraer enfermedades debido a su edad o a puntuaciones altas en medidas de indefension crónica o ira. Se evaluó a los participantes en distntas variables psicosociales en 1965 y 1976. Se valoró su estado de salud, con el objetivo de comprobar si éste se podía predecir a través de variables psicosociales. En 1976 habían muerto 166 personas de cáncer, de las cuales 158 puntuaron muy alto (10 y 11 en una escala de 11) en la escala racionalidad/antiemocionalidad. La dimensionalidad racionalidad/antiemocionalidad se refiere a una tendencia a la falta de expresión y negación de emociones y a tratar de responder ante todos los acontecimientos de forma puramente racional.

Temoshok y Dreher crearon en 1992 un constructo, la Personalidad Tipo C, que caracterizaba a la persona propensa al cáncer como tendente a negar o evitar las emociones, a la falta de expresión emocional en especial de emociones negativas (ira, agresividad, hostilidad, cólera, etc), inasertividad, cooperatividad y aceptación de la autoridad externa.

Estrés y cáncer

También hallé estudios sobre la influiencia del estrés y el inicio o curso del cáncer:

En la actualidad, los efectos negativos del estrés en la activación y desarrollo de los procesos cancerígenos resulta, a mi criterio, indiscutible.

Estudios con animales han demostrado que el estrés puede acelerar el comienzo del cáncer de origen viral. Sklar y Anisman (1981) señalaron que mientras un estresor agudo tiene efectos inmunosupresivos y se asocia con el desarrollo del cáncer, el estresor crónico inhibiría características opuestas e induciría a efectos inoculativos.

Las respuestas de estrés incluyen cambios en el sistema autonómico, endocrino e inmunológico. En concreto, la activación del eje hipofisario – corticoadrenal (Eje III) (Labrador, Crespo, Cruzado y Vallejo, 1996) se acompaña de liberación de cortisol y glucocorticoides, así como de opiáceos endógenos que inhiben las respuestas inmunológicas. Así, se ha constatado que los acontecimientos estresantes tales como el desempleo (Arnetz et. al., 1987), pérdidas familiares (Irwin, Daniels, Bloom, Smith y Weiner, 1987), carencia de apoyo social y depresión (Levy et al., 1985) o el propio diagnóstico de cáncer ginecológico (Andersen et al., 1994), producen déficit inmunológico que incluye la disminución de la actividad de las células letales. Contrada et al. (1990) expone un modelo explicativo de la relación entre estrés, personalidad, y respuesta inmunológica del cáncer.

La posible relación entre estrés y cáncer se ha llevado a cabo en humanos, analizando la incidencia de los acontecimientos vitales estresantes ocurridos en pacientes con cáncer en orden a compararlos con aquellas personas que no padecen cáncer. De forma específica, los autores coinciden en apuntar que la categoría de sucesos vitales relativa a pérdidas emocionales, incluyendo la muerte de amigos y familiares y el desempleo, suelen ser las más relevantes para predecir el trastorno en niños y adultos (Chorot y Sandín, 1994; Horne y Picard, 1979; Jacobs y Charles, 1980; Leshan, 1959)

Según estudios de Ramírez et. al (1989) algunos acontecimientos adversos, particularmente el divorcio, y la muerte de un ser querido ocurrido durante el posoperatorio de una intervención quirúrgica de cáncer de mama, provocaron un rebrote del tumor.

¿Y si pusiéramos a un psicólogo a trabajar con un oncólogo?

Esa era la pregunta que me venía a la cabeza sin cesar por aquel entonces, en mis primeros años de carrera, mientras vivía aquella experiencia tan de cerca con mi tía. Existen psico-oncólogos en centros de cuidados paliativos, y de modo externalizado a los hospitales en asociaciones como la AECC.

Si las investigaciones parecían arrojar una luz tan clara respecto a la vinculación de las emociones y el cáncer, no alcanzaba a comprender como no se trabajaba de un modo integral u holístico. Claro, que como ya hablé en otra entrada, tampoco hay una persona que asesore sobre una nutrición correcta al paciente oncológico, ni sobre tantas otras cosas…

Dentro de la clínica empleada por los psicólogos de dichas asociaciones, el trabajo se focaliza en una reducción del estrés y la ansiedad y/o de la depresión que puede sufrir cada paciente. No se cómo funcionan ahora, por aquel estonces, cuando fuí, sentí que estaban desbordados.

Pensé, en aquellos años, que sería muy útil que cada paciente tuviera un espacio en el que trabajar sus emociones, no sólo las provocadas por el diagnóstico, sino aquellas presentes y no expresadas a lo largo de los años anteriores a éste. Si gran parte de los estudios parecen confirmar una relación entre represión de emociones y cáncer, ¿Qué pasa si ayudamos a esas personas a exteriorizarlas? Si previo al diagnóstico les ocurrió un hecho doloroso ¿qué pasaría si trabajaran sobre él? ¿Qué ocurriría si utilizamos las herramientas de la psicoterapia no solo como una ayuda para abordar el diagnóstico si no como un camino para TRATAR la enfermedad? Se lo planteé a un catedrático, de aquellos con los que disfrutaba en sus clases con pasión. “Te quedan unos cuantos años de carrera, cuando la acabes búscame y estúdialo, estaré encantado de dirigirte la Tesis” Acabé la carrera y no hice aquella tesis, quien sabe si quizá algun día me anime, entre tanto, he seguido buscando e investigando en textos y trabajos ajenos, durante años de manera pausada, desde el diagnóstico de mi madre de forma intensa.

Mi madre y yo hablamos mucho ahora sobre cosas que ocurrieron tiempo atrás; otras veces no hablamos, nos quedamos juntas en silencio y nos abrazamos y ella llora, o lloramos las dos, otras ríe, otras expresa lo que antes no expresó. Y aquí está, “sacando pa’ fuera” como dice ella, y razón fundamental por la que el blog se llama así, creando su propia revolución o re – evolución emocional.

Continuaré con este tema, el de las emociones y el cáncer, muy pronto. Gracias por leerme y por compartir algo tan vital para mi. Ojalá a ti también te sirva.

Fuentes:

  • Intervención Psicológica en trastornos de la salud. – Jose María Buceta, Ana María Bueno, Blanca Más (eds. – Dykinson, 2000)
  • Manual de Psicopatología. – Amparo Belloch, Bonifacio Sandín, Francisco Ramos (Ed. McGraw-Hill, 2003)
  • Psicología oncológica – R. Bayés (Ed. Martínez Roca, 1985)
  • Personality, life, stress and cancerous disease.  – C.L Cooper  (En S. Fisher y J. reason (Eds.), 1988)
  • Expresión emocional y personalidad Tipo C. Diferencias entre mujeres con patología mamaria maligna, benigna y normales. –  Julia Sebastian Herranz, Nuria Mateos de la Calle y Mª Jose Bueno Casas.
    Dpto. de Psicología Biológica y de la Salud. Facultad de Psicología Universidad Autónoma de Madrid.

Azúcar y harinas blancas: estimulantes del cáncer.

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Recuerdo la primera consulta al oncólogo y mi pregunta “¿Hay alguna dieta especial que pueda seguir  mi madre?” y recuerdo su respuesta tajante “Que coma lo que le plazca, lo importante es que coma y que no pierda peso”

Después tuvo cita en una fundación donde aportan consejos a personas que acaban de diagnosticar cáncer. Le hablaron de las pelucas, de los pañuelos, de los efectos de la quimioterapia, y en referencia a la alimentación le sugirieron “actimel” así como alimentos proteicos y remarcaron la importancia de ingerir “lo que le apeteciera” añadiendo “A muchas personas les apetece comer cosas diferentes a lo habitual. A muchos, por ejemplo, les apetece comer gusanitos, patatas fritas, golosinas. Si tienes deseo de eso, cómelo. Lo importantes es que comas”

Imaginadme agarrando mi cabeza y pegando un grito de indignación. Así es como me siento cada vez que vienen a mi mente esas frases.

Hay innumerables estudios sobre la alimentación y el cáncer. Comer, tiene un matiz distinto a nutrirse y alimentarse.

Ya decía Hipócrates “Que el alimento sea tu medicina, y la medicina tu alimento” 

Si hay una alimentación específica para una persona con diabetes, colesterol alto, un problema cardiaco, hipertensión, y un largo etc. ¿cómo es posible que ante la pregunta de un paciente oncológico sobre su dieta se le diga lo que nos dijeron a nosotras?

Hay estudios que muestran que las células tumorales se alimentan de azúcar. Otto Heinrich Warburg recibió el Premio Nóbel de Fisiología y Medicina en 1931 por descubrir el mecanismo de la respiración de las células. Gran parte de su trabajo de investigación lo dedicó al estudio del metabolismo de los tumores y  las células cancerosas, y, demostró que su metabolismo dependía en gran medida del consumo de glucosa. Publicó dos libros al respecto “El Metabolismo de los tumores” (1931), y “ Nuevos métodos de fisiología celular” (1962)

Una de las pruebas que se realizan para el diagnóstico de Cáncer, la Tomografía por Emisión de Positrones (TEP) mide, sencillamente, las áreas del cuerpo que más glucosa consumen; si se destaca un área en concreto porque consume demasiado azúcar, muy probablemente se deba a la presencia de cáncer.

Tal y como escribe David Servan – Schereiber en su libro AntiCáncer: “Cuando ingerimos azúcar o harinas blancas, es decir, alimentos con alto índice glucémico, los niveles de azúcar en sangre aumentan rápidamente. De inmediato el cuerpo libera la dosis de insulina necesaria para que la glucosa pueda penetrar en las células. Esta secrección de insulina va acompañada de la emisión de otra molécula, llamada IGF (factor de crecimiento similar a la insulina) cuya misión es estimular el crecimiento celular. En resumen, el azúcar nutre los tejidos y hace que crezcan más deprisa. Pero además la insulina y el IGF tienen en común otro efecto: potenciar los factores de inflamación, que estimulan el crecimiento celular y actúan como un abono para los tumores”

“Los investigadores llegaron a la conclusión de que para luchar contra el cáncer hace falta un tipo nuevo de medicamento que reduzca los picos de insulina y de IGF en la sangre”

Entre tanto, ¿No resultaría lógico que se le recomendara al paciente oncológico no ingerir azúcar? ¿No sería saludable que nos recomendaran como preventivo hacer lo mismo?

Desde el mencionado Nobel, hasta nuestros días, las investigaciones no han hecho más que confirmar las consecuencias del exceso de este “dulce veneno” a la par que sigue aumentando y aumentando su consumo, tal y como prosigue Servan – Schereiber:

“El consumo de azúcares refinados se ha disparado. Mientras que nuestros genes se formaron en un entorno en el que cada individuo consumía un máximo de 2kg de miel al año, en 1830 el consumo humano de azúcar creció a 5kg al año y a finales del siglo XX alcanzó la impresionante cantidad de 70 Kg de azúcar al año.”

Mi madre lo ha eliminado de su dieta, yo he disminuido su uso considerablemente. En su lugar utilizamos sirope de ágave, también se puede usar stevia, pero no nos gusta su sabor. Y ojo: Nunca sacarina o cualquier edulcorante derivado del aspartamo -como lo es, por ejemplo, la fenilanina de los refrescos light-

Dejar de consumir azúcar ya supone un cambio importante en nuestra dieta. Muchísimos alimentos contienen azúcar. Si tenéis curiosidad podéis mirar las etiquetas de algunos que tengáis en casa. Algunos botes de guisantes, tomate, setas, judías – incluídos los ecológicos – contienen azúcar.

Mi madre va a hacer la compra con sus gafas de ver para leer cuidadosamente los ingredientes de algunos alimentos. Es muy gracioso observarla escudriñando en los envases. “Ay, niña, léeme esto, que no lo veo ni con gafas” Y ahí acabamos las dos, leyendo cada etiqueta de cada producto sean galletas, pan, guisantes y un largo etc. Es impresionante la cantidad de ellos que contienen azúcar. Afortunadamente hay otros que no, aunque la OCU alertó en 2006 sobre la presencia de azúcar añadido OCULTO en los alimentos de consumo habitual… Nos vamos a volver unas conspiranoícas del azúcar, mi madre y yo.

También hemos eliminado las harinas refinadas. En su lugar tomamos integrales de espelta, de kamut, de trigo sarraceno o de centeno, también de arroz y de avena. Están muy ricas y además tienen múltiples propiedades. Claro, que esto es otro añadido detectivesco sobre las etiquetas de los alimentos. Y durante varias tardes de domingo teníais que verme experimentando con las harinas y el sirope de ágave tratando de elaborar galletas, bizcochos y panes. Los primeros fueron incomestibles, ahora se me van dado mejor…

Existen otros “deliciosos venenos” que ayudan a proliferar las células tumorales, del mismo modo que hay alimentos que nos sirven de aliados en esta revolución -hablaré de ellos en otras entradas. –

En esta, no quiero concluir sin resaltar que los gusanitos, las patatas fritas, y en definitiva la comida chatarra sugerida en aquella fundación de ayuda a pacientes oncológicos, no son sino caldos de cultivo para el cáncer. Y no voy a entrar en la polémica del “actimel”… Los snacks, contienen altas cantidades de edulcorantes, sal, conservantes, saborizantes, y grasas hidrogenadas, es decir, que no tienen, por lo general ningún aporte nutricional y si un exceso de sustancias dañinas.

Si quieres más información sobre “cáncer + azúcar” no tienes más que teclearlo en google. Entre tanto, os dejo dos artículos:

Artículo de Patrick Quillin, Ph.D., R.D., C.N.S., es Director de Nutrición de los “Centros de Tratamiento del Cáncer en América” en Tulsa, Okla, y autor de “Vencer el Cáncer mediante la Nutrición” (Nutrition Times Press, 1998).

Investigación de la Universidad Rey Juan Carlos.

El camino de David Servan-Schreiber

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En noviembre comencé a revisar la bibliografía que tenía en casa sobre el cáncer, y adquirí nuevos libros. AntiCáncer, una nueva forma de vida, del Dr. David Servan-Schreiber ha sido uno de los más sencillos y  concisos que he encontrado hasta el momento sobre el tema.

 David Servan-Schreiber era psiquiatra y neurólogo así como profesor David Servan - Schreiberclínico de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Pittsburg. Estaba realizando una investigación para su tesis doctoral en neurociencia y para ello montó un laboratorio de imágenes cerebrales funcionales subvencionado por el National Institude of Health. Un día, uno de los voluntarios que debía acudir para el estudio no se presentó, así que David optó por ocupar su lugar para realizar el escáner. De ese modo tan fortuito, uno de sus compañeros y amigo, halló un tumor en el cerebro de Serván – Schreiber. Tenía entonces 31 años.

AntiCáncer, relata su experiencia vital, así como sus indagaciones en literatura  e investigaciones médicas sobre la mejor manera de enfrentarse al cáncer. Cierto es que se sometió a dos operaciones y a quimioteraUna nueva forma de vidapia, sin embargo concede una absoluta importancia a los hábitos alimentarios, las emociones, los factores ambientales y aporta recomendaciones y explicaciones claras sobre como cuidar estos aspectos que parecen involucrados, de modo casi inequívoco, en el desarrollo y remisión del cáncer.

En su libro dedica uno de los primeros capítulos a las temidas estadísticas. El mesiotelioma que él padecía se considera en las susodichas como “incurable” y con una supervivencia media de ocho meses, pero tal y como escribe “…no existe en la Naturaleza ninguna regla fija que se aplique a todo del mismo modo. La variedad es la esencia misma de la Naturaleza. La mediana es una abstracción, una “ley” que la mente humana trata de imponer a la variada profusión de datos individuales” Así, relata casos que rompen las estadísticas, como no puede ser de otro modo, pasando a ser él también uno de ellos. Sobrevivió veinte fructíferos años, en los que, según cuentan, vivió plenamente, se casó, tuvo hijos, se divorció, co-fundó y dirigió  el Centro para Medicina Integrativa del Centro Médico de la Universidad de Pittsburg y dedicó tiempo y esfuerzo en divulgar todos los conocimientos que adquirió en forma de libros, conferencias y talleres.

Tanto si te han diagnosticado cáncer, como si no, te recomiendo encarecidamente Anti-Cáncer, una nueva forma de vida.

Publicó otros dos: Curación emocional: Acabar con el estrés, la ansiedad y la depresión sin fármacos ni psicoanálisis (2004) y Hay muchas maneras de decir adiós (2011)

Estoy profundamente agradecida al autor y al legado que nos dejó. Por ello, hablaré de algunos pasajes de su libro en futuras entradas.